Finalmente, los Angels firman un contrato a largo plazo para un lanzador; los Phillies (nuevamente) intentan mejorar su bullpen


Image credit: © Abbie Parr-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Los Angels de Los Ángeles firman al LD Rasiel Iglesias con un contrato de cuatro años y $58 millones de dólares, y al LZ Aaron Loup por dos años y $17 millones.

Hace un año, Iglesias fue traspasado por un tipo que fue cortado en los entrenamientos de primavera. Un año después, es uno de los relevistas mejor pagados del béisbol. De acuerdo, esa es una afirmación poco sincera, dado que fue esencialmente descartado en uno de los recortes salariales anuales de Cincinnati, y demostró valer el doble de lo que no quisieron pagarle.

Los Angels tuvieron su variedad de problemas la temporada pasada, pero la novena entrada no fue uno de ellos. Iglesias disfrutó del mejor año de su carrera, terminando empatado en segundo lugar entre todos los relevistas en DRA- (62). Lanzó con más fuerza que nunca, hizo que los bateadores persiguieran lanzamientos y provocó más abanicadas, lo que le llevó a conseguir los mejores resultados de su carrera en cuanto a porcentaje de ponches y tasa de bases por bolas. Fue un despliegue de dominio tan simple que es casi difícil de escribir: un cerrador de élite recibió un contrato de cerrador de élite de su equipo actual.

Este puede haber sido el año de la carrera de Iglesias. Pero si lo fue, fue sólo una fracción mejor que todos sus otros años, una marca hacia arriba en sus tasas de abanicadas en lanzamientos en la zona de strike que lo llevó a cuentas más beneficiosas. Pocos lanzadores han demostrado una excelencia tan consistente saliendo del bullpen, y como ha pasado toda su carrera en franquicias de medio pelo con uniformes rojos brillantes, no ha sido apreciado lo suficiente.

Compárese con Aaron Loup, que en sus 10 años de servicio en las Grandes Ligas nunca ha sido apreciado. El especialista en zurdos en realidad nunca ha sido un especialista en zurdos, incluso antes del cambio de reglas; solo una vez, en 2018, enfrentó más zurdos que diestros, y eso fue un margen de tres innings. Parece llevar una vibra, como la forma en que se siente como un lanzador de tamalera, incluso después de que está en su movimiento en el montículo, cayendo a la izquierda de la goma y cayendo hacia adelante antes de tirar la bola desde lo alto del movimiento del brazo.

Sin embargo, al igual que Iglesias, Loup es increíblemente consistente, con un DRA- anual que ronda el rango de 85-90 casi sin excepción. No es un lanzador de ponches, pero consigue los suficientes para no verse afectado por la suerte de las bolas bateadas. No es un lanzador de control, pero nunca parece servir papitas y mantiene los cuadrangulares en números bajos. Su cambio destruye a los diestros, que batean .043 al ver este lanzamiento, y tiene una curva perfectamente buena para acompañar a una bola rápida lenta pero inestable y un slider fuerte.

Digámoslo así: los Angels firmaron a Michael Lorenzen con la intención de convertirlo en abridor en 2022. Si no lo hubieran hecho, Loup podría haber sido una de sus cinco mejores opciones, a pesar de nunca haber iniciado un juego. Eso es más una acusación sobre el estado de los lanzadores de los Angels que sobre Loup, pero es un divertido ejercicio de pensamiento.

Los Philadelphia Phillies firman al LD Corey Knebel por un año y $10 millones de dólares

Knebel, el otrora cerrador de los Brewers quien fuese uno de los miembros clave del bullpens de los Dodgers en 2020 y 2021, tenía múltiples ofertas de dos años sobre la mesa. Pero prefirió aceptar un acuerdo de un año, con la esperanza de restablecerse como el principal cerrador que fue en 2017 y 2018. Es una apuesta menos contra su talento que contra su salud: Knebel perdió tres meses de 2021 por una lesión en el músculo lateral de su costado, y solo ha superado la marca de 40 innings tres veces en su carrera.

Cuando lanza, es muy bueno, aunque sus números de 2021, tanto DRA- (90) como la tasa de ponches (29.7%) están más en línea con sus talentosos días de séptimo y octavo innings que con sus días de cerrador de élite. El problema es que siempre es difícil saber cuál es la versión real de Knebel, dado que siempre se está rehabilitando de algo. La versión de 2021 pareció un poco más completa que la versión de 2020, como lo fue para la mayoría de nosotros; él recogió dos millas por hora en sus dos lanzamientos, llevándolos (de nuevo) cerca, pero no del todo de vuelta a su pico anterior de 97 mph (156 kph).

Un lanzador de dos lanzamientos, Knebel se apoyó más en su curva que en años anteriores. Sin embargo, no se trata de un lanzador que lance más su mejor lanzamiento; tanto su bola rápida como su curva son lanzamientos igualmente fuertes, cuantitativamente. La diferencia es que lanzar más curvas significó lanzar más strikes (47.6% en la zona, su más alto desde 2015) sin permitir más contacto (74%, a medio camino entre sus años más cercanos y los malos tiempos). Sin un regreso de sus ponches, ese es probablemente el camino a seguir para Knebel, como un tipo que puede generar tanto tasas de abanicadas como roletazos por encima del promedio. Sin embargo, ayudaría si pudiera bajar esa curva un poco más a menudo.

Los Houston Astros firman al LD Héctor Neris por dos años y $17 millones de dólares

Neris lanzó por primera vez para los Phillies en 2014; Grady Sizemore se fue 2-4 ese día. Desde entonces, ha lanzado 26 salvamentos para el equipo, incluyendo un empate en el segundo lugar en 2021, aunque un fanático de los Phillies juraría que fue el doble. En un bullpen consistentemente terrible, la mayor virtud de Neris era ser inconsistente; a veces tomaba el trabajo de cerrador, tal vez incluso lo mantenía un tiempo, y luego lo perdía de nuevo. A veces, era un auténtico desastre y, después, un desastre. Si se le califica según la curva de sus colegas, incluso la grandeza intermitente debería haberse sentido como grandeza, pero en cambio, parecía una decepción constante.

Neris se dirige a Houston, donde no necesitará ser el cerrador, y no necesitará tirar de los jugadores que le rodean. Y en cierto modo, a pesar de su reputación, era una de las apuestas más seguras en el mercado de relevistas. Sus velocidades, sus estadísticas de disciplina en el plato y su salud—nunca ha aparecido en la lista de lesionados en su carrera—son todas consistentes. Camina a algunos bateadores más que antes, aunque en parte es por diseño: lanza la bola en la zona con un 5% menos frecuentemente desde 2019, pero también logra un 3% más de abanicadas, por lo que funciona a largo plazo. Esencialmente, Houston está cambiando a Kendall Graveman por Neris, y si eso es un lavado basado en los números de 2021, el historial de Neris lo hace una mejor apuesta para seguir lanzando como Graveman que Graveman en el futuro.

Los Arizona Diamondbacks firman al LD Mark Melancon por dos años y $14 millones de dólares

Melancon habría sido visto de manera diferente en una era anterior al WAR. El diestro es uno de los más veteranos del béisbol; sólo Craig Kimbrel y Aroldis Chapman tienen más salvamentos entre los relevistas activos, y ninguno, dependiendo de cómo se quiera definir a Daniel Hudson, ha lanzado más entradas. Es un cerrador probado, pero sin la ironía implícita de la frase.

Según los estándares de WARP, la carrera de Melancon ha valido 12.9 victorias, apenas un poquito por encima del pelotero-seleccionado-al-azar Cameron Maybin (9.0). Por supuesto, la mayoría de las métricas avanzadas están diseñadas para odiar su arsenal de pocos ponches y supresión de cuadrangulares. Los ponches, después de todo, están bajo el control del lanzador; son repetibles. Predecibles. Salvo que Melancon cumplirá pronto 36 años; realmente no necesitamos predecir si su estilo funcionará. En gran medida lo ha hecho.

Para el WAR, un salvamento dominante, de tres ponches, vale más que un salvamento de dos sencillos y con doble play. El estilo cuenta. Para el WAR, una novena entrada dominante de tres ponches con una ventaja de una carrera es idéntica a los mismos tres outs a los mismos tres bateadores en la cuarta entrada de una paliza de 15-1. Y en gran medida, hemos llegado a estar de acuerdo con esa forma de evaluar a los relevistas. Queremos dominio. Queremos flashazos. Melancon no tiene de eso. El bullpen de los Diamondbacks no tiene eso para nada. Aportará una habilidad silenciosa y olvidable a un cuerpo de lanzadores que ocupa el último lugar en DRA- (127) y el noveno en WPA (15.7).

Si Melancon hubiese lanzado en la década de los 80s, hablaríamos de él como si estuviera al mismo nivel que un Jeff Reardon y un Rick Aguilera. Es decir, básicamente lo habríamos olvidado. Pero no lo habríamos olvidado mientras siguiera lanzando.

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