El punto en donde el juego y las negociaciones chocan


Image credit: © Kamil Krzaczynski-USA TODAY Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

Estoy esperando la fumata blanca. Anuncio vobis guadeum magnum. ¡Habemus CCT! Puede que pase un tiempo antes de que se anuncie, aunque la tradición de elegir a un papa católico en un cónclave—la palabra viene de con clave o “con llave”, ya que en un momento dado los cardenales se encierran en una habitación hasta que eligen a alguien—parece que podría valer la pena en este caso.

La línea estándar que escuchamos es que todo esto es una pelea por dinero. Y es una disputa por dinero. El béisbol es un juego, pero la MLB es una empresa comercial, y las negociaciones más duras se centrarán en averiguar cómo se repartirá el dinero, directa o indirectamente, entre los propietarios de las franquicias y los jugadores. Al final lo resolverán. Hay mucho dinero por hacer.

Pero en el nuevo contrato colectivo de trabajo habrá algo más que dólares. El contrato es también donde se podrían negociar y realizar cambios en las reglas del juego en sí. En 2016, una de las cosas que se negociaron no fue tanto un cambio de reglas como un cambio de horario. Los jugadores estaban cansados (literalmente) de que los partidos en días de viaje se jugaran por la noche. Es difícil terminar una serie el jueves por la noche y luego tener que ir al aeropuerto para tomar un vuelo que saldrá alrededor de la 1 de la madrugada. Significaba llegar a la siguiente ciudad a las 3 de la mañana y tener que empezar el día siguiente con un “descanso corto”. No era un movimiento muy “económico”. De 2010 a 2015, los partidos diurnos de los jueves superaron a los partidos nocturnos de los jueves en unos 1200 aficionados, aunque desde la ratificación del contrato hasta 2019, esa ventaja diurna había desaparecido en su mayor parte (hasta unos 100 aficionados). Pero fue el tipo de movimiento que hizo la vida de los jugadores un poco más fácil.

Luego están las cuestiones que no están tan claras sobre si estamos hablando de un cambio en el terreno de juego o de una cuestión laboral. Algunos de los cambios estructurales más amplios que se derivarán de este convenio colectivo acabarán llegando al terreno de juego. (¿Recuerdas las primas internacionales fijas del último contrato?) Pero algunos de los temas de juego que se van a discutir (y filtrar) son en realidad cuestiones de dinero disfrazadas y viceversa.

 El tema que la gente tiende a plantear aquí es la anticipada implementación de la regla del bateador designado en la Liga Nacional, que pondría fin a casi cinco décadas de discusiones sobre cuál es el mejor tipo de béisbol. Según la historia, el bateador designado es el mejor pagado de todas las posiciones—y es cierto—por lo que los jugadores podrían dar la bienvenida a 15 más de estos puestos bien pagados en la lista. Creo que esta historia confunde causa y efecto. Los bateadores designados tienden a ser jugadores mayores que todavía pueden batear, pero cuyas habilidades de campo han disminuido debido a la edad. El hecho de que sean mayores significa que ya han pasado por la agencia libre, y a los agentes libres se les paga más. Por lo tanto, la relación causal es que el tipo de jugadores a los que se les paga más tienden a encajar en el papel de BD. No va a crear un montón de dinero en la nueva nómina. En su mayor parte, sólo cambiará el destino del dinero.

Todavía hay un problema laboral ligado a la batalla del BD. Ciertos jugadores—y aquí es necesaria una referencia gratuita a Nelson Cruz o Kyle Schwarber—esperan un BD universal, ya que la posición se ajusta a sus talentos y significa que más equipos pujarán por sus servicios. Y cualquier cosa que ofrezca más lugares de aterrizaje para los bateadores veteranos de más edad va a ser popular con el famoso sindicato de veteranos. Pero la semana pasada vimos que cada vez son menos los jugadores que llegan al punto de ser considerados “veteranos”. Hay muchas otras razones por las que es probable que el DH universal se introduzca formalmente en el nuevo contrato colectivo, pero creo que se trata sobre todo del juego en sí.

Pero hablemos de la postemporada. En 2020, tuvimos una muestra de una plantilla de postemporada de 16 equipos que se formó más por la rareza del 2020 que por cualquier tipo de plan razonado. Pero las propuestas para ampliar la postemporada se han filtrado a lo largo de los años, y se han filtrado ideas de una plantilla de postemporada ampliada en este nuevo contrato colectivo. Existe la idea de aumentar el número de equipos a 14, y que el primer clasificado de cada Liga obtenga un bye a través de lo que sería una ronda de comodines. Hay una cuestión obvia de dinero, ya que más rondas de postemporada significan más partidos de estos para la televisión (léase: más dinero a ganar) y se puede argumentar que podría hacer las cosas más interesantes en la recta final.

La esperanza es que también sirva como incentivo contra la práctica de perder adrede para reconstruirse. Con el sistema actual, para entrar en la postemporada, un equipo tiene que conseguir unas 90 victorias. Si el listón se baja a unos 82, más equipos verán que tienen “una oportunidad”. Existe la preocupación de que, si se pone el listón demasiado bajo, “los equipos que ya se ven a sí mismos como ganadores de 87 partidos se verán desincentivados a la hora de “presionar” (es decir, dar dinero a los agentes libres para mejorar su plantilla) donde antes lo habrían hecho”. No sé si me lo creo del todo, dado que si destacas durante la temporada regular, tu recompensa el la postemporada, donde todos los récords se reinician y tienes que jugar una serie corta contra otro buen equipo. Si no hay más remedio, hay que prepararse para eso.

Pero incluso entonces, habrá una dulce tentación de dejarlo todo, perder 100 partidos y conseguir el otro premio de la temporada regular, que es una elección alta (y la correspondiente asignación de dinero del fondo de bonificación) en el draft del año siguiente. Y aquí podríamos alimentar dos pájaros con un solo bollo. La mayor objeción a la postemporada ampliada es que un equipo puede ganar 100 partidos durante la temporada regular, pero jugar dos partidos malos contra un equipo de 82 victorias y quedarse fueran. (Esto sucede ahora, pero por alguna razón, la gente está más triste cuando el equipo contrario ganó 88, en lugar de 82 partidos). Tal vez los perdedores de la primera ronda de esta postemporada ampliada podrían ser los que obtuvieran las 6 primeras selecciones en el draft del año siguiente, y el peor récord general seguiría recibiendo la séptima selección, relativamente alta, y así sucesivamente. Esto daría a los equipos un incentivo extra para aspirar a clasificar, de modo que incluso si su recompensa prevista es ser eliminado, aún así recibirían un buen premio de consolación. Si se quiere incentivar la competición y el gasto, la ampliación de la postemporada ofrece la oportunidad de hacerlo.

La última cuestión que camina por la fina línea que separa la cuestión del juego de la cuestión financiera es la expansión. Los propietarios de las franquicias de la MLB podrían crear dos nuevas franquicias y venderlas para obtener una gran ganancia, y estoy seguro de que el sindicato de jugadores (MLBPA) apreciaría 52 nuevos puestos de trabajo para sus miembros. La expansión ayudaría a resolver algunos problemas de juego que han surgido. El juego ha evolucionado hasta el punto de que hay “demasiados” buenos relevistas. En realidad, se trata de una cuestión estética, ya que el béisbol está evolucionando de forma natural para funcionar dentro del ecosistema que lo rodea, pero a los aficionados no les gustan todos esos ponches.

La expansión significa que 52 jugadores, probablemente 26 de ellos lanzadores, tendrán trabajos que de otra manera no tendrían. Por definición, serán los 26 peores lanzadores de la Liga. Y en realidad, serán más de 26. Los equipos utilizan un sistema de reparto de la carga de trabajo de los lanzadores, y los equipos utilizan habitualmente unas cuantas docenas de lanzadores cada año. Los “fichajes de profundidad” se repartirían un poco más. No habría tantos buenos lanzadores para repartir. En un deporte que trata de alejarse de los juegos aburridos y pesados que no tienen la acción que la gente desea, tal vez la solución sea diluir un poco la reserva de talento.

Al tiempo que las negociaciones entran al año nuevo, seguramente escucharás algunas de estas implicaciones salir a la luz generalista. Cuando suceda, recuerda que no siempre son lo que inmediatamente parecen.

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