El desplome ofensivo es engañoso


Image credit: Nick Turchiaro-USA Today Sports

Traducido por José M. Hernández Lagunes

A principios de esta semana, examiné el históricamente lento arranque ofensivo de esta temporada, añadí una perspectiva histórica reciente, y concluí que aunque el desplome de poder de esta temporada no es tan mala como parece, la caída ofensiva general sí lo es. Hoy, voy a proporcionar una visión adicional de cómo esto podría afectar a las valoraciones de fantasía.

Para empezar, veamos una vez más los totales proyectados en la Liga para 2022. Utilizando la metodología de la semana pasada, la línea de bateo final de las Grandes Ligas sería de .241/.310/.388, con 4,817 cuadrangulares y 2,278 robos. No incluí las carreras y las carreras impulsadas, pero si traducimos el ritmo de este año utilizando la misma lógica, habría 20,489 carreras y 19,494 carreras impulsadas. Volviendo a 1998 (cuando la MLB se expandió a 30 equipos) el equivalente más cercano en cuadrangulares, carreras impulsadas y carreras sería de 2015. El equivalente en bases robadas sería de 2019 y no hay un verdadero equivalente en promedio de bateo (aunque, 2021 es el más cercano).

Para empezar, veamos a los 10 mejores bateadores de la Liga Americana del año pasado y veamos qué sucede si “movemos los diales” para ajustar los números ofensivos proyectados para este año. (Sólo voy a utilizar la Liga Americana porque la adición del bateador designado a la Liga Nacional añade una arruga extra que enturbia significativamente las aguas).

[Nota del traductor: la columna denominada “$” está basada en las fórmulas 5×5, estilo SGP Rostizado del autor. Se derivan utilizando a los 168 mejores bateadores percibidos y los 108 mejores lanzadores percibidos el Día de Apertura 2021. Los valores de esos 276 jugadores más caros suman $3,120. Esto es importante ya que es un factor en juego en las siguientes dos columnas. La columna “Sal” es el salario promedio de los jugadores, derivado de los precios en CBS, LABR y Tout. La columna “+/-“ resta las ganancias de cada jugador y muestra si le ha generado dinero al dueño del equipo de fantasía. La columna “MG” es creación del autor y destaca en los pronósticos de esta publicación. En caso de que surjan dudas, el Twitter del autor es @MikeGianella.]

Tabla 1: Top 10 bateadores de la Liga Americana, ajustado a los valores proyectados de 2022

No hace falta ser un científico de datos para darse cuenta de que cuando hay menos cantidad de algo, cada aspecto será más valioso. También es lógico que los bateadores cuyo valor estaba ligado al poder en 2021 fueran los más beneficiados. Merrifield obtuvo ganancias relativamente modestas en comparación con Vlad Jr. (cuyos $5.04 fueron el salto más significativo para cualquier bateador) y Semien ($4.78).

Aunque es algo útil saber que la versión del año pasado de Vlad Jr. dominaría en el contexto deprimido de este año, no es particularmente útil, porque 1) no queremos destruir el continuo espacio-tiempo cuando el Vlad del pasado se encuentre con su “yo” del futuro, y 2) es menos probable cuando el bateo en toda la Liga está deprimido que tengamos una temporada como la que produjo la versión 2021 de Guerrero.

Una forma de considerar cómo podrían desempeñarse los bateadores de 2022 es ver cómo lo hicieron los bateadores de 2015 en un contexto ofensivo (relativamente) deprimido.

Tabla 2: 10 mejores bateadores de la Liga Americana, 2015

Esto es un poco sorprendente. Los 10 mejores bateadores de la Liga Americana en 2015 ganaron $2 menos de media por bateador que sus homólogos de 2021. Uno esperaría que un entorno ofensivo deprimido condujera a mayores ganancias en la parte superior del espectro ofensivo, pero esto no es lo que sucedió en absoluto.

Parte de esto se debe a que no cambié el contexto de bases robadas y promedio de bateo de 2015. Pero esto no tiene ni de lejos el impacto que cabría esperar. Para Altuve, usar el contexto de robos de 2019 y el contexto de promedio de bateo proyectado para 2022 lo hace saltar de $39.43 a $42.65, o $3.22. La mayor parte de ese salto se debe a lo mucho más valioso que sería el promedio de bateo de .313 de Altuve en 638 apariciones al plato en 2022.

Una cosa que he escuchado con frecuencia a los analistas es que, debido a que el ambiente ofensivo está tan deprimido, deberíamos perseguir a agentes libres con poder ofensivo mucho más agresivamente que a los lanzadores. Pero este tipo de pensamiento ignora la realidad de que el contexto ofensivo es más lineal de lo que creemos.

Tabla 3: Bateadores de la Liga Americana por nivel: 2015 y 2021.

Nivel Jugadores 2015 2021 Diferencia
1 1-12 $389 $403 14
2 13-24 $308 $308 0
3 25-36 $264 $262 -2
4 37-48 $222 $221 -1
5 49-60 $199 $192 -7
6 61-72 $182 $170 -12
7 73-84 $158 $147 -11
8 85-96 $125 $124 -1
9 97-108 $97 $92 -5
10 109-120 $73 $72 -1
11 121-132 $49 $54 5
12 133-144 $31 $37 6
13 145-156 $6 $16 10
14 157-168 -$8 -$2 -6

La Tabla 3 nos muestra lo que ganaron los bateadores más comúnmente reclutados en la Liga Americana—en tramos de 12—en 2015 comparado con 2021. Cada “nivel” representa un grupo de 12 bateadores. Pensé que podría haber algunas revelaciones aquí, pero en realidad es una insignificancia. Los bateadores de la Liga Americana más reclutados en 2021 ganaron $1 más por bateador que sus homólogos de 2015. Los bateadores más reclutados del 61º al 84º en 2021 ganaron $1 menos por bateador. Este no es un momento de una gran revelación.

Un error que cometerá el típico dueño de fantasía en la próxima primavera es mirar el contexto ofensivo deprimido de 2022 y pensar que deben empujar el bateo hacia arriba y mover el picheo hacia abajo. Puede que haya buenas razones para hacer esto que tengan que ver con el estado del picheo, pero los cambios en el contexto ofensivo—incluso los cambios significativos a nivel del mar como los que estamos viendo esta temporada—no mueven la aguja ni de lejos como creemos que lo hacen.

Sería un divertido ejercicio mental intentar averiguar qué cambiaría las condiciones lo suficiente como para que los valores de los bateadores se hundieran. Un béisbol aún más musculoso, 29 equipos imitando las alteraciones de Baltimore en su estadio, o un futuro cercano distópico en el que los equipos no usen más que relevistas lanzafuegos en cada entrada son todas posibilidades improbables. Pero tenemos un vetusto ejemplo histórico, más antiguo que el propio béisbol de fantasía, que sí alteró el paisaje exactamente de esta manera.

La expansión.

Hubo dos rondas de expansión en la década de 1990, pero la primera iteración (1993) creó más de un cambio sísmico que la segunda (1998). Aunque ambas Ligas sintieron el impacto de la expansión de 26 a 28 equipos, la Liga Nacional fue la más afectada debido a la adición de dos equipos:

Promedios por equipo de la Liga Nacional, 1992: 105 HR, 628 R, 588 RBI, 130 SB, .252 BA, 3.50 ERA, 1.287 WHIP

Promedios por equipo de la Liga Nacional, 1993: 140 HR, 728 R, 681 RBI, 122 SB, .264 BA, 4.04 ERA, 1.357 WHIP

Promedios por equipo de la Liga Americana, 1992: 127 HR, 700 R, 659 RBI, 122 SB, .259 BA, 3.94 ERA, 1.363 WHIP

Promedios por equipo de la Liga Americana, 1993: 148 HR, 762 R, 719 RBI, 111 SB, .267 BA, 4.32 ERA. 1.418 WHIP

Esto ocurrió antes del juego interligas, por lo que las diferencias de Liga son importantes. El grupo de lanzadores fue aniquilado en ambas Ligas, pero fue bateado particularmente duro en la Liga Nacional, donde dos nuevos equipos tuvieron que completar por 2,871 entradas. No utilizamos todas esas entradas en la fantasía, pero sí más que suficientes. E incluso en esas nuevas y elegantes ligas “mixtas” que acababan de empezar a principios de los 90s, había un efecto descendente en la calidad de las entradas que obtenías de los quintos y sextos abridores en tus rotaciones de fantasía.

Si volvemos a centrarnos en el año 2022, el “tanking”, o el perder adrede para poder reclutar anticipadamente, ciertamente ha tenido algún impacto en el contexto ofensivo deprimido. Me refiero a los Atléticos de Oakland y a su línea de bateo de .202/.272/.311, que no puede ser real. Pero el tanking afecta a las estadísticas en ambos lados de la pelota. Mientras que la flácida ofensiva de los A’s está alterando el panorama hasta cierto punto, el débil quinteto abridor de los Royals está devolviendo parte de esas ganancias.

Cuando en octubre me siente y ejecute mis fórmulas de valoración, espero ver algunos cambios en las ganancias. Pero no espero ver caídas en los bateadores o saltos en los lanzamientos como vimos en 1993. La pelota alterada está teniendo un impacto, pero no se acerca al impacto histórico y quizás sin precedentes que tuvo la expansión hace casi 30 años.

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